lunes, 26 de diciembre de 2022

LAS CARTAS NUNCA ESCRITAS 3: Carta a un abrazo

 

Me dirijo a ti abrazo que tantos meses he estado esperando, ese que he ansiado tanto, que tanto necesito para seguir adelante...

Ese abrazo que me da fuerzas y motivos para luchar cada día por seguir viviendo y que sin él me siento huérfana, desvalida, pobre...

Hoy has llegado por fin y tu calor me ha recorrido el cuerpo entero en forma de cariño, como una potente vitamina que me inunda las venas y el corazón, con una fuerza incontrolable cuya energía dura lo que dura un suspiro. Porque cuando te vas, las lágrimas me derrumban a sabiendas que quizás no vuelva a encontrarte hasta dentro de mucho tiempo. Te necesito tanto y te tengo tan poco...

Eres el mejor regalo de Navidad, el que más falta me hace, el que el dinero no compra, el que no puedo encontrar en otro sitio que no sea entre los brazos de mis hijos. 

Qué sería de mí si no vinieras a verme de vez en cuando, querido abrazo, porque sin ti quizás no encontrara excusa para llegar a la próxima Navidad.




domingo, 18 de diciembre de 2022

LAS CARTAS NUNCA ESCRITAS 2: Carta a un parque

 

Cómo puedo dirigirme a ti? Querido parque que tanto tienes por decir pero que gracias a Dios no tienes boca para contarlo.

Tu memoria permanece intacta y silenciosa, guardando los oscuros secretos de amantes que buscan ocultarse del mundo, escondidos entre árboles y piedras, en rincones fríos que ellos calientan con sus cuerpos y su amor.

Cuántas veces habrás sido testigo de besos furtivos, de caricias y de actos de pasión descontrolada... Cuántas palabras de deseo habrás escuchado, cuántos gemidos fundidos en el aire mezclados con el canto de los pájaros...

En algunos lugares seguro que aún guardas el eco de risas de complicidad, de juegos de dos dejándose llevar por la magia de tus caminos y tus arbustos de hermosos colores. 

Eres el escenario perfecto para la obra de teatro del amor, en la que no todo son risas y placer. Cuántas veces habrán venido antiguos amantes a rememorar esas historias pasadas y terminadas, vividas entre tus flores, derramando amargas lágrimas en tus estanques, pidiéndote a gritos callados que guardes para siempre sus secretos.

Ay, si pudieras hablar, querido parque... Si la tierra de tus senderos pudiera contar las veces que se ha hablado en ellos de amor y desamor... 


domingo, 11 de diciembre de 2022

Instantes by Estheruca Dreams 2

 


Hay días en que te sientes vapuleada. Un resfriado ha hecho aparición en tu ajetreada vida, intentando derrotarte como a un jugador de rugby en una melé. 

Te duelen los músculos, te moquea la nariz, te lloran los ojos, sientes la cabeza como una pesada calabaza sobre tus hombros y eres incapaz de pensar con claridad.

Y piensas en la semana que te espera en tu trabajo en la administración de lotería a diez días del sorteo de Navidad... Reservas por cerrar, colas interminables, clientes contando sus historias o sus penas, otros quejándose porque has tenido que atender una llamada... 

Más me vale que el resfriado se esfume repentinamente si no quiero terminar en el manicomio...



jueves, 8 de diciembre de 2022

LAS CARTAS NUNCA ESCRITAS 1: Carta a un amor imposible

 

Hola, querido amor:

Hoy he vuelto a soñar contigo. Hace ya tantos años que no sé nada de ti, y sin embargo, hay tanto de ti en mi memoria y en mi corazón... 

Cuando te conocí, éramos tan solo dos adolescentes pero yo ya había comenzado mi camino hacia la madurez, tenía novio, alguien muy cercano a ti. Las circunstancias nos convirtieron en amigos. Compartíamos aficiones y coincidíamos demasiadas veces para no darnos cuenta de que cuando nuestras miradas se cruzaban, se fundían la una en la otra. 

Gestos, palabras, miradas, un roce de nuestras manos... Atesoré cada uno de ellos, los guardé dentro de mí y los rememoré cientos de veces mientras lloraba por no poder gritar al cielo cuánto te amaba. Cada vez que te veía mi corazón saltaba dentro de mi pecho suplicando que aquel amor tan doloroso pudiera salir a flote de una vez por todas. Y tú? Aunque nunca me lo confesaste con palabras, tus ojos verdes me hablaban al fijarse en los míos y me decían que no estaba sola en aquella locura, tú estabas también loco de amor por mí, y también sentías aquella amargura en el pecho que no te dejaba respirar.

El tiempo pasaba, y aunque tuvimos ocasiones para dejarnos llevar por aquel sentimiento que ambos llevábamos dentro, no permitimos que nuestros impulsos más primarios afloraran. Era triste, sí, demasiado triste, no poder amarte, no poder tocarte, no poder apenas mirarte para evitar que se dieran cuenta de nuestros sentimientos.

Pero quizás valió la pena reprimirnos, porque nuestro amor fue el más puro que he sentido en mi vida, porque al estar oculto al mundo nada ni nadie pudo ensuciarlo ni destruirlo, simplemente se fue desvaneciendo en el tiempo. Nuestros rumbos se distanciaron y no nos hemos vuelto a ver, ni siquiera ya hablamos. 

Sueño contigo muchas noches. Sueños en los que nos confesamos lo que sentimos, en los que nos permitimos acercarnos más de lo que nunca lo hicimos despiertos. Me pregunto si alguna vez aparezco en los tuyos...

Y pasaremos la vida y viviremos miles de instantes fantásticos, maravillosas sensaciones, acumularemos cientos de recuerdos y de experiencias, pero estoy segura de que en mi último suspiro, cuando ya no me quede más tiempo aquí, lo último que veré en mi mente serán tus ojos verdes.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Instantes by Estheruca Dreams 1



Hay instantes dignos de permanecer en nuestra memoria, por su belleza, por su paz, por su olor, por su color, por su silencio...

Esta foto la tomé en la parada del autobús, eran tan solo las siete de la tarde de un día de diciembre. Terminaba de salir de mi trabajo, cansada, agobiada, harta de escuchar a personas quejándose de sus problemas y de que nunca les toca la lotería de Navidad.

Apenas había gente en la calle, tampoco tráfico...

En el silencio del instante, observé el efecto de la luz de las farolas en las hojas doradas del árbol y me quedé mirándolas, diciéndome lo bellas que eran y lo afortunada que era por poder disfrutar de ese momento único. 

No pude evitar sacar mi móvil e intenté guardar ese diminuto detalle, invisible para muchos, visible solo para aquellos que se detienen a observar el maravilloso mundo que les rodea. 

Cuando la miro, recuerdo la paz que sentí al mirar las hojas y a pesar de que en la parada había más gente, sentí la soledad de la calle vacía, una soledad absolutamente relajante, inspiradora.

Entonces llegó el autobús, y la magia desapareció. Volvió el ruido, la gente, las luces del tráfico...