Hola, querido amor:
Hoy he vuelto a soñar contigo. Hace ya tantos años que no sé nada de ti, y sin embargo, hay tanto de ti en mi memoria y en mi corazón...
Cuando te conocí, éramos tan solo dos adolescentes pero yo ya había comenzado mi camino hacia la madurez, tenía novio, alguien muy cercano a ti. Las circunstancias nos convirtieron en amigos. Compartíamos aficiones y coincidíamos demasiadas veces para no darnos cuenta de que cuando nuestras miradas se cruzaban, se fundían la una en la otra.
Gestos, palabras, miradas, un roce de nuestras manos... Atesoré cada uno de ellos, los guardé dentro de mí y los rememoré cientos de veces mientras lloraba por no poder gritar al cielo cuánto te amaba. Cada vez que te veía mi corazón saltaba dentro de mi pecho suplicando que aquel amor tan doloroso pudiera salir a flote de una vez por todas. Y tú? Aunque nunca me lo confesaste con palabras, tus ojos verdes me hablaban al fijarse en los míos y me decían que no estaba sola en aquella locura, tú estabas también loco de amor por mí, y también sentías aquella amargura en el pecho que no te dejaba respirar.
El tiempo pasaba, y aunque tuvimos ocasiones para dejarnos llevar por aquel sentimiento que ambos llevábamos dentro, no permitimos que nuestros impulsos más primarios afloraran. Era triste, sí, demasiado triste, no poder amarte, no poder tocarte, no poder apenas mirarte para evitar que se dieran cuenta de nuestros sentimientos.
Pero quizás valió la pena reprimirnos, porque nuestro amor fue el más puro que he sentido en mi vida, porque al estar oculto al mundo nada ni nadie pudo ensuciarlo ni destruirlo, simplemente se fue desvaneciendo en el tiempo. Nuestros rumbos se distanciaron y no nos hemos vuelto a ver, ni siquiera ya hablamos.
Sueño contigo muchas noches. Sueños en los que nos confesamos lo que sentimos, en los que nos permitimos acercarnos más de lo que nunca lo hicimos despiertos. Me pregunto si alguna vez aparezco en los tuyos...
Y pasaremos la vida y viviremos miles de instantes fantásticos, maravillosas sensaciones, acumularemos cientos de recuerdos y de experiencias, pero estoy segura de que en mi último suspiro, cuando ya no me quede más tiempo aquí, lo último que veré en mi mente serán tus ojos verdes.